Texto clínico · 2 minutos

Autosabotaje

Por Nicolás Quiroga · Psicólogo, M.N. 59.272

El proyecto venía bien y lo dejaste. Dijiste que esta vez ibas a elegir otra cosa y terminaste en una situación conocida. “Me saboteo”, pensás. Entiendo lo que querés decir, pero antes de quedarnos con esa explicación te propongo mirar qué pasó.

Mirar qué pasó en una situación concreta

¿En qué momento dejaste el proyecto? ¿Había que mostrárselo a alguien? ¿Cambió algo en tu vida? ¿Seguías queriendo hacerlo? Te haría preguntas así, porque decir “siempre arruino todo” deja afuera muchos detalles que necesitamos conocer.

Son situaciones diferentes abandonar algo que ya no querés, no poder sostenerlo en las condiciones que tenés o retirarte justo cuando empieza a importarte. Una misma palabra puede reunir historias muy distintas.

Lo que se repite merece preguntas

Desde mi orientación, me interesa prestar atención a las semejanzas entre esas situaciones. Quizás se repite el momento en que tenés que mostrar tu trabajo, asumir una decisión o decirle a alguien lo que querés.

Ojo con encontrar demasiado rápido una explicación que sirva para todo. “Tengo miedo al éxito” puede sonar convincente, pero todavía nos falta escuchar qué pasó en esa situación y qué significa para vos.

Trabajarlo sin convertirlo en un reproche

Si ya llegás enojado con vos por haber hecho “otra vez lo mismo”, contar lo que pasó puede costar. Podemos darle tiempo a esa conversación. No espero que vengas con el problema resuelto para poder hablarlo.

Podés empezar por una situación reciente. A partir de ahí iremos viendo qué preguntas aparecen y qué relación tiene con otras experiencias de tu vida.