La pantalla no hace el trabajo
Una sesión online puede ser cómoda, pero la comodidad no alcanza. Lo que importa es que haya horario, continuidad, reserva, una escucha y una decisión de no convertir la sesión en una charla más entre pantallas.
Cuando eso se sostiene, el trabajo puede avanzar. No porque la tecnología tenga algo especial, sino porque la transferencia no depende solamente de compartir una habitación.
Cuándo puede servir
Puede servir si vivís lejos de Olivos, si viajás, si estás en otra ciudad o si necesitás una modalidad posible para sostener el proceso.
También puede servir para quienes consultan por sobrepensamiento, ansiedad o insomnio y necesitan empezar sin esperar a que todas las condiciones sean perfectas.
Cuándo no conviene forzarlo
Si no tenés intimidad, si estás interrumpido todo el tiempo o si la sesión queda perdida entre otras tareas, conviene revisar si esa modalidad ayuda o entorpece.
El psicoanálisis online no es un formato menor. Pero tampoco es una solución universal. Como todo encuadre, se decide caso por caso.